Con los likes a la baja, y con ellos el fiel recordatorio de los cumpleaños que mantenían activas las felicitaciones en el wall por parte de los "amigos"; los corazones rojos del carrete infinito de incuestionables fotos sobreviven a la Ley de Moore (seguramente, también con los días contados) terminaron simplificando el ilimitado mundo que hace un par años abrió FaceBook. La felicitación es grata, pero ya no resulta una medida única del cariño y la amistad desde y hacia quienes habitan los círculos concéntricos de la proximidad. De ahí que a este punto tiene tanto valor el cumplido por las vías de hecho como el de la simple intención in-manifiesta.
Quería reseñar las similitudes que encontré con mis contemporáneos como el aumento de la eterna búsqueda hacia el despertar espiritual, el desarrollo mental y la vitalidad física, la compra de bicarbonato de sodio por libras, el alza de los podcast en detrimento de la música mainstream, el valor dedicar sin remordimientos tiempo libre al ocio trashoguero o el devenir del reggaeton como el género emblemático de la generación transicional que fue en unos pocos años de la internet por conmutador (con el tuuurr nuuu ighhh ñahhh ihnnn prrrrrrr ...) a la inteligencia artificial y su sentimental intención de plagiarnos, someternos y bla bla bla...
Yéndonos a las antípodas, partamos de que la distancia de Bogotá a Ibagué es lo que recorre el sistema solar a través de la galaxia en un segundo, no nos ocupa la razón de no sentir tremendas velocidades cósmicas, pero la endolinfa -agüita que reporta la sensación del equilibrio y movimiento del oído al cerebro- sólo se mueve por la aceleración; es por esto que los aviones aumentan su velocidad lo suficientemente lento hasta alcanzar unos 800 km/h de velocidad crucero y una vez allí nos sentimos totalmente quietos, como ahora en la tierra viajando a 792.000 km/h a través de la galaxia (la misma velocidad que ir de Bogotá a Ibagué en un segundo).
En un cálculo anodino sobre estos 30 años, descubro que he recorrido en este planeta 2E11 km por el universo en expansión, lo cual no dice mucho. Pero, si esa distancia entre el D.C. y las tierras del DeporTolima (sólo para fines prácticos) fuera comparada al largo de un cuaderno; podría decir que ya hemos recorrido el universo lo equivalente a 7 vueltas a la tierra a una velocidad de 1 cuaderno por segundo (algo equiparable a la velocidad estándar de un caminante). Al regresar a la atmósfera, me da la impresión que el firmamento ha estado estático desde el día 0 hasta hoy; nada atípico en un mundo con 8 mil millones de perspectivas y verdades absolutas.
Recientemente descubrí que cada 10 años se renuevan todas las células del cuerpo, me reconforta sobremanera saber que una vez prescindido mi tercer "estuche" puedo mantener muchos recuerdos memorables en líneas gruesas y provistos de sentidos y movimiento, la experiencia de vida en mi carácter, el acogimiento de la incertidumbre con coraje, la importancia de la respiración, el deseo indemne de continuar abriendo puertas y el sentimiento por las personas que habitan mis círculos concéntricos: lleno de gratitud, reciprocidad y empatía.
Me reconforta también saber que esta situación se extrapola al resto de la humanidad y me hace fantasear que en el tiempo, a la redisposición de nuestras moléculas y átomos, seremos parte del amarillo de algún arcoíris, del hálito en Nuquí de una yubarta, del smog de un grisáceo día de Yakarta, de un caracter del alfabeto cirílico en una monografía que nunca más será leída, del fino detalle capilar de óleo en un lienzo florentino, del último banano de la historia, de un token para comprar aire puro, de una simple zanahoria… ¿Será que ya corrieron esta suerte parte de los 2 cuerpos que ya deseché y traté con displicencia? ¿Será por eso que al llegar a los treinta, inexorable y subrepticiamente nos llenamos de mañas, mañana tras mañana?
Hoy, desde el tercer piso les cuento que me siento fuerte, enérgico, vital, optimista, feliz, muy bien rodeado y acompañado. Agradezco todos esos mensajes de felicitaciones y buenos deseos y a quien hubiera tenido la intención de hacerlo (muchas veces se me han pasado fechas especiales de personas especiales sin que por esta omisión dejen de serlo). A los habitantes de todos los círculos: Paz, Gratitud y Amor.
